insolación
pardo bazán, emilia
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VIGO
—¿Despacharás en ocho o diez días la ida a Cádiz?
—No que no. Y la aprobación del papá y too. Muerto está él porque me case y siente la cabeza. Le diré que después de la boda me presento diputao por Vigo con la ayuda del papá suegro. Verás tú. Para despabilar un asunto me pinto solo… cuando el asunto me importa, ¿sabes?
—¿Escribirás todo lo que prometiste?
—Boba.
—Simplón, monigote, feo.
—Reina de España.
—En Vigo …, ya sabes… formalidad.
—Hasta que el cura… —(Pacheco hizo con la mano derecha un ademán litúrgico muy significativo)—. Entretanto… me dedicaré a tu chiquilla. ¿Eh? A los dos días… te la he conquistao. Puede que te deje plantaíta a ti pa casarme con ella.
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C Liña Circular - Vigo

VIGO
—¿A Vigo , señorita? —preguntó la Diabla con hipócrita suavidad.
—¿Pues adónde? También te darás una vuelta por el zapatero… y a ver si en la plazuela del Ángel tienen compuesto el abanico.
Dictando estas órdenes se calmaba. No, el rehusar no era factible. Si le hubiese despedido esta noche, él querría volver mañana. Disimulo, transigir… y, como decía él…, najensia.
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C Liña Circular - Vigo

BAÍA DE VIGO
—No darle vueltas: aquí no hay nada superior, ni siquiera bueno: hay un truhán, un vago, un perdis… Todo eso que me dice de que sólo a mí… Ardides, trapacerías, costumbre de engañar, mañitas de calavera. En volviendo la esquina… (Pacheco acababa de verificar, hacía pocos minutos, tan sencillo movimiento) ya ni se acuerda de lo que me declama. Estos andaluces nacen actores… Juicio, Asís…, juicio. Para estas tercianas, hija mía, píldoras de camino de hierro… y extracto de Vigo , mañana y tarde, durante cuatro meses. ¡Bahía de Vigo , cuándo te veré!
El airecillo de la noche, burlándose de la buena señora, compuso con sus susurros delicados estas palabras:
—Terronsito e asúcar…, gitana salá.
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VIGO
—No que no. Y la aprobación del papá y too. Muerto está él porque me case y siente la cabeza. Le diré que después de la boda me presento diputao por Vigo con la ayuda del papá suegro. Verás tú. Para despabilar un asunto me pinto solo… cuando el asunto me importa, ¿sabes?
—¿Escribirás todo lo que prometiste?
—Boba.
—Simplón, monigote, feo.
—Reina de España.
—En Vigo …, ya sabes… formalidad.
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VIGO
Pasaba en Madrid los inviernos, teniendo a su niña de medio interna en un atildado colegio francés; los veranos se iba a Vigo , al lado de su papá; a veces (como sucedía ahora), el viaje de la chiquilla se adelantaba un poco, porque el abuelo, al cerrarse las Cortes, se la llevaba consigo a desencanijarse en la aldea… Asís la dejaba marchar de buen grado. El amor maternal era en ella lo que había sido el cariño conyugal: sentimiento apacible, exento de esas divinas locuras que abrasan el alma y dan a la existencia sentido nuevo. La marquesa de Andrade vivía contenta, algo envanecida de haber soltado la cáscara provinciana, y satisfecha también de conservar su honradez como la conservan allá en Vigo las señoras muy visibles, que no dan un paso sin que el vecindario sepa si fue con el pie izquierdo o el derecho. Entretenía sus ocios pensando, por ejemplo, que el último vestido que le había mandado su modista era tan gracioso y menos caro que el de Worth de la Sahagún; que estaba a bien con el padre Urdax, merced a haber entrado en una asociación benéfica muy recomendada por los jesuitas; que ella era una dama formal, intachable, y que, sin embargo, no dejaban de citarla con elogio en las revistas de salones alguna que otra vez; que podía vivirse en el mundo sin dar entrada al demonio, y que ni el mundo ni Dios tenían por qué volverle la espalda.
Y ahora…
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VIGO
La tarde del día siguiente la dedicó Asís a pagar visitas. Tarea maquinal y enfadosa, deber de los más irritantes que el pacto social impone. Raro es que nadie se someta a él sin murmurar, por fuera o por dentro, del mundo y sus farsas. Menos mal cuando las visitas se hacen, como las hacía la dama, en pies ajenos. Entonces lo arduo de la faena empieza en las porterías. ¡Si todas las casas fuesen como la de Sahagún o la de Torres -Nobles, por ejemplo! Allí, antes de llegar, ya llevaba Asís en la mano la tarjeta con el pico dobladito, y al sentir rodar el coche, ya estaba asomándose al ancho vano del portón el portero imponente, patilludo, correcto, amabilísimo, que recogía la tarjeta preguntando: «¿Adónde desea ir la señora?», para transmitir la orden al cochero. Los Torres-Nobles, los Sahagún, los Pinogrande y otras familias así, de muy alto copete, no recibían sino de noche alguna vez, y el llegarse a su casa para dejar la tarjeta representaba una fórmula de cortesía facilísima de cumplir al bajar al paseo o al volver de las tiendas. Pero si entre las relaciones de Asís las había tan granadas, otras eran de muchísimo menos fuste, y algunas, procedentes de Vigo , rayaban en modestas. Y allí era el entrar en portales angostos, el parlamentar con porteras gruñonas, la desconsoladora respuesta: «Sí, señora, me paece que no ha salío en to el día de casa… Tercero con entresuelo, primero y principal… a mano izquierda». Y la ascensión interminable, el sobrealiento, el tedio de subir por aquel caracol obscuro, con olores a cocina y a todas las oficinas caseras, y la cerril alcarreña que abre, y la acogida embarazosa, las empalagosas preguntitas, los chiquillos sucios y desgreñados, los relatos de enfermedades, la chismografía viguesa agigantada por la óptica de la distancia… Vamos, que era para renegar, y Asís renegaba en su interior, consultando sin embargo la lista de la cartera y diciendo con un suspiro profundo: —¡Ay!… Aún falta la viuda de Pardiñas… la madre del médico de Celas…, y Rita, la hermana de Gabriel Pardo… Y esa sí que es urgente… Ha tenido al chiquillo con difteria…
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Liña literaria
C Liña Circular - Vigo
Sinopse
Transbordo literario
Conexión con outras liñas
Liña 10
Rande – Illas Cíes
Liña C
Circular – Vigo
Citas literarias
Licencia otorgada pola Casa - Museo Emilia Pardo Bazán. Uso do dereito a cita.
1ª edición
1889
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Ligazón ao catálogo
Ría de Vigo
Vista desde o monte da Guía
Liña 10
Baía de Vigo
Proxecto
Pretendemos que sexa un proxecto vivo que vaia medrando cos novos títulos que aparezcan e que teñan como espazo as rúas da nosa cidade; tamén que sexa un traballo colectivo no que quen queira colabore para completalo.